Marcel Lefebvre y Domingo Demaría presentan una obra que profundiza en la postura del aclamado monseñor frente a las transformaciones que sacudieron la Iglesia en el siglo XX. A través de su narrativa, exploran los motivos que llevaron a Lefebvre a cuestionar las decisiones del Concilio Vaticano II, destacando los desafíos que enfrentó y las repercusiones de su oposición en el ámbito religioso y social.
Con un enfoque riguroso y detallado, los autores analizan las implicaciones de sus acciones, así como el impacto de su resistencia en la comunidad católica. La obra invita a reflexionar sobre la identidad y la tradición dentro del Cristianismo, presentando un relato de convicción y fe que resuena más allá de su tiempo.