El canto solo es bello cuando significa algo. Así podría resumirse el credo estético de Reynaldo Hahn en materia de música vocal. A demostrar esta convicción se dedican las páginas de Del canto. Una obra cuyo germen fue oral, pues nació de unas conversaciones entre amigos que luego tuvieron un destino más amplio al convertirse en un ciclo de conferencias, impresas posteriormente en forma de libro. Venezolano de París, Reynaldo Hahn nació en Caracas en 1874. Cuando tenía cuatro años, razones políticas y económicas impulsan a la familia a cruzar el Atlántico y a instalarse en París. A temprana edad ingresa al Conservatorio en donde demuestra su peculiar talento musical. Obtuvo la nacionalidad francesa a los 35 años. Fue director de la Ópera de París, y en 1945 fue elegido miembro de la Academia de Bellas Artes de Francia. Muere en 1947.
Encantado y encantador, Hahn fue una personalidad ingeniosa y seductora. Amigo de Proust, de Sara Bernhardt, Diaghilev, Nijinski, Cocteau, Pierre Loti, Stravinski, Fauré, y uno de los símbolos de la Belle Epoque, en un París consagrado al frenesí de los placeres mundanos y las vanguardias artísticas.