El infante Dante Elefante es el único juego de palabras que tiene este libro. Le digo más, son las únicas palabras en todo el libro. Javier Rovella se permite ese lujo y nos propone acompañar a su entrañable personaje en un absurdo, disparatado e hilarante derrotero. Apto para todo público, este libro lo disfrutó tanto Dorotea, mi hija de 5 años, sagaz lectora de imágenes, como yo. Veremos en qué biblioteca queda.
Tute