Beschreibung
Sin embargo, la reclusión en los nuevos lager o campos de concentración no obedece únicamente a la presión y el terror que inspira el desamparo del mundo exterior. En muchos casos y en buena medida, el encierro es anhelado y ferozmente buscado, pues los trabajadores-reos aspiran a un nivel de vida o a satisfacer cierta ansiedad de estatus que, suponen, se resolverá con su pertenencia a la Empresa. Han sido educados ideológicamente para desear escalar en el escalafón, para acceder al consumo constante.
En la oficina moderna, al igual que en los viejos campos de concentración, sólo sobreviven los peores, los que sucumben ante el adormecimiento ético y a la razón arrogante. No hay espacio para la inteligencia, la rebeldía, la individualidad o la entereza moral. Una vez que el prisionero es presa del miedo absoluto (el miedo a la “mediocridad”, al despido, a la pérdida de estatus) y ha sido devorado por el envilecimiento, puede participar plenamente en la lucha por la sobrevivencia, aquélla marcada por las palabras “productividad”, “crecimiento”, “asertividad” y “pertenencia”