Una confabulación del destino ha puesto en peligro el Lugar de Verdad. El faraón, deseoso de favorecer a sus nobles artesanos, ha encargado al general Méhy proteger y cuidar personalmente la cofradía, pero desconoce la ambición destructiva del militar.
Mientras, en la noble aldea consagrada a Maat, Paneb el Ardiente continúa aprendiendo de su padre espiritual, Nefer el Silencioso, el noble arte de la luz y del espíritu.