Book Details
Format
Kindle
Pages
65
Language
English
Published
Nov 11, 2013
Description
Presentamos ahora con orgullo esta colección inicial de los Cuentos folklóricos rusos de Alekandr Nikoalevich Afanasiev.
La colección de Afanásiev ha sido objeto de estudio de críticos y especialistas de todo el mundo, entre ellos Vladimir Propp (1895-1970), cuya Morfología del cuento (1928) encuentra en la recopilación de Afanásiev su punto de partida.
Según palabras del prestigioso folklorista Vladimir Propp: “Los cuentos populares rusos, de Alexandr Nikoláievich Afanásiev, constituyen un libro popular en el sentido más amplio de este concepto. Gracias a Afanásiev vio el lector por primera vez el cuento ruso en toda su riqueza y toda su diversidad, en su belleza genuina, sin afeites ni amaños.”
Propp destaca el empeño de Afanásiev en respetar las anotaciones iniciales de los cuentos —sin dar lugar a retoques literarios—, limitándose al papel de redactor y editor. Esto a diferencia de publicaciones anteriores, donde los cuentos eran adaptados y estilizados (o simplemente ignorados) por la “alta cultura”, considerándoselos desdeñosamente como “cuentos del mujik”. En palabras textuales de Propp, a estos relatos “no se les reconocía el derecho de ciudadanía literaria”.
La colección de Afanásiev ha sido objeto de estudio de críticos y especialistas de todo el mundo, entre ellos Vladimir Propp (1895-1970), cuya Morfología del cuento (1928) encuentra en la recopilación de Afanásiev su punto de partida.
Según palabras del prestigioso folklorista Vladimir Propp: “Los cuentos populares rusos, de Alexandr Nikoláievich Afanásiev, constituyen un libro popular en el sentido más amplio de este concepto. Gracias a Afanásiev vio el lector por primera vez el cuento ruso en toda su riqueza y toda su diversidad, en su belleza genuina, sin afeites ni amaños.”
Propp destaca el empeño de Afanásiev en respetar las anotaciones iniciales de los cuentos —sin dar lugar a retoques literarios—, limitándose al papel de redactor y editor. Esto a diferencia de publicaciones anteriores, donde los cuentos eran adaptados y estilizados (o simplemente ignorados) por la “alta cultura”, considerándoselos desdeñosamente como “cuentos del mujik”. En palabras textuales de Propp, a estos relatos “no se les reconocía el derecho de ciudadanía literaria”.